
lo que van a leer ahora es una conversacion de mi y mi mente:
Por lo general los chabones encaramos y las minas son encaradas. Esto no siempre pasa. Algunos chabones no encaran y algunas minas no son encaradas. Algunas minas encaran y algunos chabones son encarados. Y algunos chabones encaran chabones y algunas minas encaran minas. Todo puede pasar. Pero seamos generales. Si no podemos ser tenientes seamos generales.
Delirio.
El lugar habitual para encarar es un lugar de recreación. Un lugar recreativo. ¿Por qué? Porque no es habitual que alguien encare a una persona mientras están haciendo la cola del banco para pagar algo. No es habitual. Pero puede pasar.
Los chabones suelen encarar en los bares, boliches, fiestas, en los clubes, ríos, playas. Generalmente. Si, mi general.
Pero pueden haber variaciones. Creo que son muy pocos los que encaran en otros ámbitos además de los ya citados. Me incluyo. ¿Entre los que encaran en cualquier lugar? Si. Algunos encaran cuando ven la oportunidad. Me incluyo. Pero las cosas no siempre se dan. Me incluyo.
Callate.
La noche suele ser el momento en que las encaradas se hacen masivas. Tal vez porque la noche trae las fiestas y las fiestas traen el alcohol y el alcohol trae la ebriedad y la ebriedad trae la pérdida de inhibiciones y la pérdida de inhibiciones trae el chamuyo y el chamuyo trae el flirteo y el flirteo trae, trae. Trae.
Las formas de encarar son varias. Vamos a sitiarnos en la noche. En una fiesta. En un boliche. Uarever. Las minas bailan. La música suena. Y la gente encara.
¿Vas a hablar de las llaves?
¿De qué llaves?
Las llaves.
Ah, si. Después.
Las formas de encarar son muchas. Miles. Variaciones de muy pocas. Ni tantas. Muchas. Pero te aseguro que es más fácil en un boliche hacer que un chabón se agarre a piñas con vos que hacer que una mina se agarre a besos con vos.
Palabra.
Así que acordate cuando estés en un boliche que hay mil formas de encarar minas pero un millón de formas de agarrarte a piñas.
Palabra.
Sigamos.
Podés usar distintas formas de empezar a encarar. Porque todo empieza con empezar.
Que tipo listo.
Callate.
¿Vas a hablar de las llaves? Tendrías que hablar de las llaves.
Después.
Están todas las chicas. Algunas bailan. Otras no. Algunas toman. Otras también. Y vos vas a encarar. Vas en grupo. Vas en dúo. Vas sólo. Como sea.
Si la mina está bailando te conviene tener ganas de bailar. Si la mina está sentada no te conviene tener ganas de bailar. Digo. Nada más. Hacé lo que quieras.
Vamos a las llaves.
Si.
Que boludez. Tanto para decir la boludez que voy a decir.
Las llaves. En el encare hay tres llaves. La llave para entrar. La llave para quedarte. Y la llave para ganar.
Con ganar no me refiero a que sea un juego. Ni que las minas se ganan. Porque ellas manejan todo, así que no me jodan.
Volvemos.
¿Por qué esas tres llaves? Porque si. Porque con la primer llave la encaras. Es la llave que usás para entrar. Para empezar a labiar. A chamuyar. Puede ser algo aparentemente casual como un tropezón que te hace hablar con ella o algo totalmente premeditado como acercarte y hacerle una pregunta. Son muchas variantes que no me voy a poner a detallar. Pero es eso. Es la forma de empezar. Si no lo hacés bien no vas a poder seguir. Tenés que saber usar la llave correcta. Para que te de bola. Para que ella te responda. Para que te hable.
Tiempo. Tiempo aparte. Tiempo muerto.
Un chabón llamado Chatrán siempre menciona en este apartado a las muditas. ¿Qué? Las muditas. Son despreciables. Chicas no sean muditas. No se hagan. No jodan. ¿Qué son las muditas? Son esas minas que fingen mutismo. Que no hablan. Que no te responden. Que no te miran. Que hacen como si no existieras.
No me caen bien.
Decime que no. Decime que tenés novio. Que no te gusto. Que sos lesbiana. Pero no me dejes hablando sólo. No te hagas la pelotuda. No hagas como si yo fuera invisible. Como si fuera intangible.
Las muditas.
No me caen bien.
Sigamos.
Una vez que empezaste a hablar o bailar o lo que sea que estás haciendo con ella. Seguro que hablás hagas lo que hagas.
A menos que seas mudo.
No se.
Otras veces no hablás sólo besas. Me incluyo. Son esos chamuyos sin chamuyo. Me incluyo. La viste, te vio. Se besan. Cae el telón. Me incluyo.
Callate.
Sigo.
Una vez que estás hablando tenés que usar la segunda llave. La llave para quedarte. O sea si encontraste una llave perfecta para empezar y ella se copó. Y te sonríe y todo bien. Todo bien. Pero si no sabés que decir a continuación o ella pierde el interés en vos, sos un nabo. No usaste la segunda llave. Tenés que seguir. Tenés que ganártela. Tenés que caerle bien. Que gustarle. Que todo. Bla.
Y entonces llegamos a la tercera llave. La llave que define todo. Si usaste bien las otras dos llaves pero acá la cagás no sirvió nada de todo lo demás. La tercera llave es el momento en el que le demostrás tus intenciones y le decís: “guacha te quiero partir el ojete después de que me la chupes toda la noche”
No.
Mentira. Mentira. Mentira.
Sigamos.
Le hacés saber que ella te interesa. Y hacés lo que te parezca. Esto no es un instructivo. Arreglás para hacer algo otro día. La acompañás a su casa. La abrazás. Te la transás. Le pedís el número de teléfono. Le pedís el documento. Lo que sea. Uarever.
Pero hacé algo. No seas gil. Ya llegaste hasta acá.
Bueno. Nada. Era eso lo de las llaves.
Que porquería.
Gracias.
Sigamos con otra cosa.
Generalmente uno encara cuando cree que puede ser bien recibido. No te conviene encarar a una mina que está llorando y puteando a la amiga. No te conviene encarar a una que te mira mal. No te conviene encarar a una que tiene al novio al lado.
A veces se da que la chica que vos mirás te mira. Y se quedan mirando. Se pierde cada uno en la mirada del otro. Que lindo. El amor. El amor.
Y a veces esa mina no te da bola, igual. De todas formas.
Y a veces una que no parecía estar interesada en vos te da bola.
Todo puede pasar.
Bueno, casi todo.
La onda es no rebotar. Mucho. Porque todos rebotamos. Mientras más encarás más rebotas. Mientras menos rebotás menos encarás. Pero tenés que encarar.
Jugá al frontón. Rebotá.
Después de todo son las minas las que nos ganan. Ellas nos eligen. Nos seducen. Nos convencen. Y como unos tarados creemos que fuimos nosotros los que las encaramos. Los que las chamuyamos. Los que las ganamos.
Somos tarados.
Algunas minas encaran.
Me encantan esas minas.
Sigamos.
¿Cuándo estás chamuyando por necesidad real, estás chamuyando realmente? Si la encaraste por alguna razón en particular y no porque necesitaba una razón para encararla. Y después la seguís chamuyando. ¿Fue un encare?
¿Qué?
Sigamos.
Algunas personas encaran a todas. Encaran todo. Yo no puedo. Si la mina no me gusta, por más que yo sepa que ella está conmigo no puedo encararla. O por lo menos no puedo chamuyar.
¿Alguien te preguntó?
Algunos encaran pero realmente no encaran. Cuando pasan las minas cerca de ellos les agarran la mano, o les tocan el pelo y les dicen alguna estupidez. Usan eso como primera llave. Y sigue siendo un encare. Flojo. Pero encare en fin.
¿Qué querés decir?
Eh. Sigamos.
Algunas personas sólo encaran en los boliches. Al resguardo de la noche. Cobijados por la música fuerte. Enaltecidos por el alcohol. Arengados por sus congéneres.
En la noche que es la madre del sueño que es el hermano de la muerte.
Otros. Me incluyo. Encaramos dónde sea. Como sea. Es difícil. Si. Pero no hay que perder las oportunidades. Me enamoro de muchas chicas. Me enamoro con facilidad. Y si las dejo ir me siento mal. La ciudad es grande, no se si las voy a volver a encontrar.
No siempre puedo. Pero trato.. Y yo soy tan tarado.
Y encaro.
Con resultados dispares. Pero lo hago. Encaro en la calle. En un local. Donde sea. No quiero arrepentirme de no haberlo hecho. Prefiero arrepentirme de haberlo hecho. Pero es difícil. No lo niego. Tenés menos tiempo para crear un ardid para engañar al diablo. Tenés que inventar algo rápido. Y a veces las sutilezas se escapan con el desgraciado paso de los segundos. Y capaz que nada está de tu lado. Ella se va rápido y las preguntas estúpidas suenan más estúpidas en tu cabeza.
Pero hay que moverse.
Alguien dijo alguna vez, decí hola y después improvisá.
No puedo ver como se van .
Las minas son tan hermosas. Soy ginofílico ninfulómano cunnifan.
Callate, dejá de decir estupideces.
Hay muchas formas de encarar. Hay muchas historias sobre encares. Contame algo. No me dejes hablando solo. Contame algo que me haga olvidar.
Ella es tan hermosa.
Necesito mi dosis.
Soy la Hipertrofia Arterial de Galahad
Nada es tan bueno como debería haber sido.
Sigan, yo me voy.


jajajajajajaja apaa, que interesante, me gustó eh, me gustó. a ver si nos cruzamos en la calle por ahí...
ResponderEliminarasi es
ResponderEliminarMuy monologo teatrense, me encantó.
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